El oso pardo (Ursus arctos) se distribuye por el hemisferio Norte, siendo su población de unos 200.000 ejemplares según la UICN. Es una especie que se adapta a diversos tipos de hábitats pero a la que sin embargo le afectan muy negativamente los cambios rápidos que el ser humano produce en su entorno, siendo especialmente sensible a la persecución directa a la que el hombre le ha sometido en los últimos siglos. A nivel europeo está catalogado dentro del Anexo II de la Directiva 92/43 CEE, relativa a la Conservación de los Hábitats y de la Flora y Fauna Silvestres, lo que le incluye dentro de las “especies animales y vegetales de Interés Comunitario para cuya conservación es necesario designar Zonas Especiales de Conservación”. Además está incluida dentro del Anexo IV por la que se la considera dentro de las “especies animales y vegetales que requieren una protección estricta”. Así mismo está catalogada en el Anexo II del convenio de Berna como “especie estrictamente protegida”. Por su parte, a nivel nacional, el oso pardo es una especie catalogada como “En Peligro de Extinción”. La misma catalogación tiene en las Comunidades Autónomas las que está presente. En la Península Ibérica existen dos poblaciones (figura 1)La pirenaica, formada por dos subpoblaciones que cuentan con un total de unos 30 ejemplares, ninguno de ellos autóctono, pues son procedentes de reintroducciones realizadas con individuos eslovenos o descendientes de éstos. Y la cantábrica, que está constituida también por dos subpoblaciones y sobre la que está destinado el presente proyecto de reintroducción.
Figura 1: Localización de poblaciones de oso pardo ibérico.Fuente: Fundación Oso Pardo (FOP)
Hasta principios del siglo XX, el oso pardo estaba presente en la mayor parte de las montañas que forman la Cordillera Cantábrica, incluso era frecuente en el noroeste peninsular, casi hasta la frontera portuguesa. La población osera quedó fragmentada en dos núcleos aislados (oriental y occidental) aproximadamente desde el año 1.976. Las dos poblaciones de oso cantábrico han seguido una evolución muy diferente en los últimos años. Así, la población oriental, que se localiza entre las provincias de Cantabria, Palencia y León, apenas ha aumentado en los últimos 20 años, contando en la actualidad con cuatro osas con seis oseznos. Por su parte, la población occidental, que se distribuye entre Asturias, Alto Sil Leonés y Ancares de León y Lugo, cuenta con un mínimo de 28 osas con 53 crías. Estos datos proceden del último censo realizado en la temporada 2012-2013, que está a punto de cerrarse en la presente primavera (figura 2), y que ha sido llevado a cabo por la Fundación Oso Pardo (FOP) en colaboración con la Fundación del Patrimonio Natural de Castilla y León junto con otros grupos locales.
Figura 2: Número anual de osas con crías del año en las dos subpoblaciones cantábricas.Fuente: CCAA y FOP
El presente trabajo consistirá en el diseño de un plan de reintroducción de la subpoblación occidental, concretamente en el núcleo poblacional de los Ancares luguenses. Este territorio se encuentra incluido dentro Plan de Recuperación del oso pardo cantábrico que actualmente está llevando a cabo la Xunta de Galicia. El proyecto de reintroducción sería una medida que se complementaría con dicho plan, facilitando el logro de los objetivos.
2. Características destacables de la especie. El conocimiento del comportamiento y la biología del oso pardo resultarán fundamentales para llevar a cabo el proyecto de reintroducción. A continuación se exponen los aspectos más importantes a tener en cuenta para ello. Comportamiento y territorialidad El oso pardo es de hábitos crepusculares y requiere amplios territorios donde desarrollar su actividad, pudiendo ser éstos de superficies muy variables, en función de la disponibilidad de recursos. La movilidad de los osos es muy elevada, pudiendo desplazarse 30 Km en un día sin dificultad (Clevenger, 1990). Esta enorme movilidad es debida a que no es una especie territorial, lo que le permite una mayor libertad de tránsito y una maximización de los recursos alimenticios (Craighead, Mitchell, 1987; Camarra, 1989; Clevenger, 1989). Los osos cantábricos utilizan preferentemente bosques de haya, roble o abedul, y áreas de matorral, brezales y piornales, con masas forestales cercanas. Necesitan parajes tranquilos, alejados de poblaciones y carreteras. Generalmente aparecen en el rango de altitud entre los 1000 y los 1400 metros, donde son más frecuentes los bosques, y la actividad humana es menor (Clevenger et al., 1992). Su dieta puede considerarse omnívora, aunque tiene clara preferencia por los vegetales. La dieta tiene una estacionalidad muy marcada, y se ajusta a los recursos tróficos más abundantes en cada época del año. Por su tipo de alimentación y la gran masa corporal que tienen, necesitan acumular grasas para pasar todo el invierno donde el alimento es escaso o inexistente. De esta forma, su actividad a lo largo del año se reduce a entre 9 y 10 meses (Clevenger y Purroy, 1988), aunque la actividad no cesa completamente durante el letargo, pudiendo salir de la osera en determinadas ocasiones. Biología de la reproducción El celo se produce desde el mes de mayo hasta finales de julio o agosto. Generalmente, un macho cubre a varias hembras, permaneciendo con cada una de ellas durante un corto período de tiempo. El número de crías por parto en oso cantábrico en la población occidental es de 2,09, con una tasa de supervivencia de los oseznos del 76,4 % (Campo et. al., 1984). Los partos se producen en la guarida de hibernación durante enero o febrero, y el grupo familiar no abandona la guarida hasta la llegada de la primavera. Generalmente la madre acompaña a las crías durante un año, hasta la primavera o verano siguientes a su nacimiento. A partir de los tres años pueden alcanzar la madurez sexual y se convierten en animales solitarios, e incluso agresivos durante el celo, cuando tanto machos como hembras pueden disputarse ferozmente la pareja. En el oso pardo (Couturier, 1954; Craighead y Mitchell, 1987; Camarra, 1989), casi la mitad de las hembras paren cada dos o tres años, ciclo que se ralentiza a medida que el ejemplar envejece. En condiciones normales, una hembra sólo puede lograr entre cuatro y cinco camadas a lo largo de su vida. Con más de veinte años de edad, su vida reproductiva termina. En cuanto a la longevidad, la de los oso ibéricos está en torno a los 20-25 años (Clevenger, 1990), aumentando hasta los 30 para los individuos que viven en cautividad.
3. Tipo de restitución a realizar y justificación.
El lugar donde se va a llevar a cabo la actuación es un área histórica de existencia de oso pardo, por lo que estamos hablando de realizar una reintroducción. La justificación está clara: Se trata de una especie que antaño estaba ampliamente expandida y que poco a poco sus poblaciones se han visto fuertemente diezmadas, sufriendo un proceso de fragmentación que está poniendo en peligro su supervivencia. Sin embargo, en los últimos años estas poblaciones se están recuperando, apareciendo núcleos aislados donde hacía muchos años que no había presencia de individuos. Lo que se pretende es posibilitar la recolonización de un antiguo territorio que además está considerado como Área Potencial de distribución según el Plan de Recuperación llevado a cabo por la Xunta de Galicia. Este territorio está unido por el norte a una importante Área de Presencia con dificultad para que haya conectividad entre ambas zonas por la existencia de una infraestructura doble (la autopista A-6 y la carretera N-VI), que atraviesa esta Área Potencial de presencia. Además, con esta actuación se estaría creando una población que podría servir de conexión con un pequeño núcleo existente en la Sierra del Teleno, situada unos 20 Km al sudeste.
4. Determinación de objetivos.
La población mínima viable genéticamente de oso pardo es de 32 hembras independientes (Naves et. al 1999). Esta cifra es algo inferior a la del último censo de la subpoblación occidental, que presenta un total 21 hembras adultas con osos paridos. Esta cifra será mayor si le sumamos el número de hembras no paridas pero en todo caso no se preve que sea mucho más alta. Es por ello que conviene aumentar este número con el fin de estar fuera de riesgo de pérdida de variabilidad genética. Por otro lado debemos tener en cuenta que la superficie de la zona de reintroducción es relativamente pequeña para esta especie por lo que el número de individuos a reintroducir no debe ser elevado, aunque sí lo suficiente para formar un núcleo poblacional viable. Consideramos, por ello, que con reintroducir seis ejemplares (dos machos y cuatro hembras) se daría por cumplido el objetivo, pues obtendríamos una población capaz de reproducirse, servir como núcleo fuente desde el que se podrían colonizar nuevos territorios y hacer de puente conector entre las poblaciones del área de Presencia del norte, en Los Ancares, y el núcleo existente en la Sierra del Teleno.
Además, esta reintroducción serviría como ensayo piloto para el intento en el futuro de crear un proyecto de reintroducción en el corredor de unión entre las dos subpoblaciones cantábricas (la occidental y la oriental). Esta ambiciosa iniciativa requeriría un importante esfuerzo económico y técnico, pero sería de gran importancia para dar un gran impulso a la supervivencia y viabilidad a largo plazo de la especie en la Cordillera Cantábrica.
5. Selección de la localidad.
La zona donde se realizará la reintroducción se encuentra en el sudeste de la provincia de Lugo, adyacente al núcleo poblacional de Los Ancares, lindando con éste por el sur (figura 3). Esta zona constituye un Área Potencial de distribución de la especie incluida dentro del Plan de Recuperación establecido por la Xunta de Galicia (figura 4). Esta área se encuentra unida a un Área de Presencia y tiene una superficie de 31.851 ha.
Figura 3: Localización de la zona de actuación (círculo azul).
Figura 4: Zonificación del Plan de Recuperación de oso pardo (Xunta de Galicia).
Esta Área Potencial de distribución incluye los siguientes territorios (figura 5):
- Courel: incluye fundamentalmente el Courel Alto, abarcando 15.753 ha.
- Oribio: Incluye la Sierra de Oribio, localizada al noroeste de la zona potencial del Courel, con la que limita. Abarca una superficie de 6.019 ha.
- Corredor Ancares- Courel: incluye los territorios que unen un Área de Presencia de Ancares y las Áreas de Distribución Potencial de Courel y Oribio. Abarca una superficie total de 10.079 ha.
Figura 5: Territorios de la zona de reintroducción.
La inclusión de estos territorios dentro del Plan de Recuperación de la especie supone una garantía para la idoneidad de su elección. Así mismo, se trata de una zona escasamente poblada por el ser humano y con hábitats adecuados para la supervivencia de los individuos. Además es importante el hecho de que existen espacios naturales protegidos en zonas colindantes, lo cual es beneficioso para la preservación de los hábitats de zonas potenciales para su expansión (figura 4).
6. Análisis DAFO de la operación.
FORTALEZAS
Protección legal de la especie a nivel europeo, nacional y autonómico
Localización de individuos en algunos lugares protegidos
Existencia de planes de recuperación en las Comunidades Autónomas donde se encuentra
Tendencia poblacional ascendente en la zona
Existencia de instalaciones de Santo Adriano (Asturias) habilitadas para la cría en cautividad, así como disponibilidad de dos individuos hembras en edad reproductora
Especie emblemática
Apoyo social por parte de los habitantes
>
DEBILIDADES
Número de individuos insuficiente para garantizar la viabilidad genética
Necesidad de gran superficie de territorio de calidad
Elevado grado de fragmentación de las poblaciones
Furtivismo (disparos, lazos y venenos)
Problema de conectividad de poblaciones (la presencia de la autopista A-6 y la carretera N-VI suponen una doble barrera en la zona de actuación)
Daños al ganado y a colmenas producen malestar entre habitantes de la zona
Altos costes de actuación
La avanzada edad de las osas disponible para reproducción ex-situ requiere no demorar demasiado la actuación
OPORTUNIDADES
Especie paraguas
Buen conocimiento de los requerimientos de la especie y de la biología reproductiva
Aumento de concienciación por parte de la población
AMENAZAS
Deterioro y fragmentación del hábitat
Furtivismo
Conflictos con ganaderos y apicultores
Disturbios producidos por la actividad cinegética
Disturbios producidos por la actividad turística
7. Selección del material genético de partida: criterios. El material genético de partida provendrá de dos puntos: 1º) Las cuatro hembras que se reintroducirán tendrán su origen en el seno del Proyecto de Manejo Reproductivo de Osos Pardos en Cautividad que está llevando a cabo la Fundación Oso de Asturias en el municipio asturiano de Proaza. 2º) Los dos machos que se traslocarán provendrán de la población de Ibias-Alto Sil, la que mayor número de osas reproductoras posee en la actualidad. Debido a ello, se reintroducirán/traslocarán individuos de dos poblaciones de la especie.
Figura 7. Lugares de proveniencia (Proaza, Asturias, las hembras e Ibias-Alto Sil, Asturias, los machos) y de destino (Sierra del Courel) de los osos que serán reintroducidos.
Los criterios que se siguen para escoger individuos de este proyecto son cinco: 1º) Las dos osas reproductoras del proyecto y los machos de la población de Ibias-Alto Sil forman parte, desde un punto de vista genético, de una de las tres únicas líneas evolutivas diferentes de oso pardo que existen en Europa. 2º) Se escogen hembras criadas en cautividad y machos para ser traslocados ya que el número de ejemplares de sexo femenino que se reintroducirá es mayor que el de machos, reduciéndose así el impacto en las poblaciones naturales de la especie. 3º) Sólo se realiza la traslocación de dos machos en libertad dado el reducido tamaño y el alto grado de amenaza de la población de oso pardo en la cornisa cantábrica. 4º) Los dos machos que se traslocarán provendrán de la población de Ibias-Alto Sil, la que mayor número de osas reproductoras posee en la actualidad, para que el impacto de la sustracción de estos dos individuos sea el menor posible si tenemos en cuenta el tamaño de todas las subpoblaciones de la especie en la cornisa cantábrica. 5º) Se escogen individuos de dos poblaciones diferentes para garantizar una mayor diversidad genética en la futura población que se vaya generando a raíz de la implementación de este proyecto.
8. Métodos de cultivo, cría, propagación, etc., necesarios.
Los métodos de cría de las osas que reintroduciremos en nuestra zona de actuación se describen en un Plan de Actuación que cuenta con dos fases: 1ª) Tendrá como objetivo probar la capacidad de las dos osas del Proyecto de Manejo Reproductivo de Osos Pardos en Cautividad para ser madres y sacar adelante a sus oseznos, para lo que se utilizará un macho semental de oso pardo proveniente de cautividad (concretamente del Parque de la Naturaleza de Cabárceno, Cantabria). 2ª) Busca la obtención de dos sucesivas camadas empleando semen obtenido de machos de ese linaje genético mediante inseminación artificial, en el supuesto de que esta técnica estuviera lo suficientemente desarrollada como para emplearla con expectativas de éxito. Para las actividades de apoyo y asesoría científica y tecnológica del Proyecto de Manejo Reproductivo de Osos en Cautividad, la Fundación Oso de Asturias ha formalizado un contrato con el Grupo de Investigación de Técnicas de Reproducción Asistida de la Universidad de León (Itra-ULE). Se pretenden realizar una serie de tareas que, de forma secuencial, son las siguientes: 1ª) Elaboración de un informe previo de las instalaciones actuales y de las necesidades previstas para la acción que se persigue, de los requerimientos de infraestructura y del manejo que el proyecto de cría en cautividad de las dos osas pardas autóctonas requiere.
2ª) Diseño de un protocolo de requisitos sanitarios y de otra índole que sirvan como garantía de selección del oso macho candidato que se pretende trasladar a las instalaciones que actualmente ocupan las dos osas objetivo del proyecto de cría en cautividad. 3ª) Asesoramiento y apoyo para el traslado de dicho macho. 4ª) Asesoramiento y apoyo en las tareas de introducción y socialización del macho con las hembras residentes en el recinto. 5ª) Asesoramiento y apoyo del manejo de la posible cubrición en condiciones de cautividad. 6ª) Asesoramiento y apoyo en todos aquellos aspectos técnicos que sean requeridos en el contexto del proyecto de reproducción en cautividad de las dos osas. En cuanto a los métodos que se emplearán para la traslocación de los dos machos, se basan en la captura secuencial (un año un ejemplar y al año siguiente el otro) de los ejemplares empleando dardos somníferos para dormir al animal y así poder transportarlo hasta su futuro territorio.
9. Selección del tipo de individuo a utilizar en la restitución. Los indivuduos que se escogerán para llevar a cabo la reintroducción de la especie en nuestras zonas objetivo serán maduros sexualmente, es decir, mayores de 3-5 años de edad. Estarán en proporción de dos hembras por cada macho debido al carácter polígamo de la especie donde un macho puede fecundar a varias hembras. Además, se escogerán individuos aparentemente fértiles y con buenas condiciones de salud.
10. Determinación del número de genotipos y del número de individuos. Dada el pequeño tamaño del área de actuación de este proyecto el número de ejemplares que reintroduciremos se limitará a 6 con cuatro hembras y dos machos.
En cuanto a los genotipos empleados, al llevarse a cabo inseminaciones artificiales de las dos osas reproductoras del proyecto empleando semen obtenido de diversos machos de ese linaje se garantiza la variabilidad genética necesaria para evitar problemas derivados de una escasa diversidad genética futura. En cuanto a las hembras, se introducirían cuatro genotipos en los que el padre es distinto y la madre se comparte para cada grupo de dos de los oseznos que se reintroducirán; para garantizar que el padre es distinto se requiere el parto de dos camadas consecutivas por madre. En cuanto a los machos, sus genotipos serán diferentes entre sí y de los de las futuras osas reproductoras ya que provienen de otra subpoblación diferente.
11. Descripción del proceso de establecimiento de la población indicando las condiciones ambientales más adecuadas, los detalles del proceso y la preparación del medio necesarias. El establecimiento de la nueva población se realizará en veranos sucesivos de manera que el primer año se realizará la reintroducción de un macho y dos hembras en tres jornadas consecutivas; primero se traslocará el macho debido a la mayor dificultad que entraña su captura y luego las hembras que serán liberadas en el mismo lugar. El mismo proceso se llevará a cabo dos o tres veranos después, dependiendo de cuando estén disponibles la tercera y cuarta oseznas nacidas dentro del Proyecto de Manejo Reproductivo de Osos Pardos en Cautividad citado.
Figura 8. Rutas por carretera que seguirán los machos (arriba) y las hembras (abajo) desde su lugar de origen hasta su lugar de suelta.
Se escoge la estación estival para trasladar a los animales ya que es durante el verano cuando las condiciones ambientales son más favorables y cuando la vegetación caducifolia permite una mayor ocultación de los osos pardos en las sierras donde se llevará a cabo la reintroducción. Además, en verano y otoño es cuando más alimento podrán encontrar los osos en su nuevo territorio y al reintroducirlos en esa época, los animales tendrán tiempo suficiente para escoger un lugar adecuado para su hibernación. Para el traslado de los osos pardos se escogerán días no muy calurosos ya que los ejemplares hembra tendrán que recorrer en camión 209 km con unas aproximademente 4 horas de trayecto; se saldrá de Proaza a las 7:00 para realizar la suelta sobre las 11:00. En cuanto a los ejemplares macho, tendrán que recorrer cerca de 130 km con aproximadamente 2,5 horas de trayecto por lo que se intentará que también se realice el traslado a primera hora de la mañana. Los osos se reintroducirán en un área de distribución potencial de la especie donde las características del ecosistema son propicias para la misma pero que presentan diferentes problemas que se deben solucionar antes de que se lleve a cabo la reintroducción. Las medidas que proponemos llevar a cabo se recogen en el Proyecto de Decreto por el que se revisa el Plan de Recuperación del Oso Pardo en Galicia. Son las siguientes: 1ª) Medidas para evitar la mortalidad no natural de los osos con una lucha constante contra las actividades de caza furtiva y con la prevención de la muerte accidental de los osos derivada del ejercicio de la caza. 2ª) Medidas enfocadas a la conservación y restauración del hábitat de la especie intentando incrementar la superficie de bosques de frondosas autóctonos con alto grado de madurez, diversidad estructural y específica. Dentro de estas medidas se realizarán desbroces para favorecer la regeneración natural de las masas forestales incipientes, la regeneración y conservación de sotos de castaño y la realización de repoblaciones forestales. 3ª) Mantenimiento de las condiciones de tranquilidad necesaria para el desarrollo del ciclo vital de la especie eliminando las actividades que impidan la consecución de dichas condiciones y regulándose el uso público. 4ª) Mejora de la conectividad de las áreas oseras de Galicia con el resto de la población occidental cantábrica realizándse un trabajo conjunto entre las autonomías de Galicia, Asturias y Castilla y León para identificar las principales barreras entre las poblaciones de la especie y así, posteriormente, eliminar dichas barreras. 5ª) Reducción de la conflictividad en los sectores oseros provocada por el daño causado por el oso pardo y otras especies realizándose pagos por daños.
12. Descripción del plan de monitorización y actuación a posteriori.
La monitorización se basará en un marcaje de los seis individuos reintroducidos para conocer en todo momento sus movimientos y las incidencias que puedan sufrir. De no existir percances, no se llevarían a cabo actuaciones pero de existir alguna incidencia (muerte de un ejemplar, por ejemplo) se valoraría la introducción de otro individuo del mismo sexo al año siguiente. Esto dependerá del estado de la población reintroducida de osos.
13. Referencias bibliográficas.
CAMARRA, J. J., 1989. L’ours brun. Hatier. París.
CLEVENGER, A. P. 1990. Biología del oso pardo (Ursus arctos) en la Cordillera Cantábrica.Tesis Doctoral. Universidad de León.
CLEVENGER, A. P., PURROY, F. J., SAGUILLO, S.,1989. Ecoethologie d'un ours cantabrique:donnees obtenues sur trois annees de radiopistage. Acta Biologica Montana , Supplement No.9: 31-37.
CLEVENGER, A. P., PURROY, F. J., PELTON, M. R., 1992. Food habits of brown bears (Ursus arctos) in the Cantabrian Mountains, Spain . Journal of Mammalogy, 73 (2): 415-421.
CONSELLERÍA DE MEDIO AMBIENTE TERRITORIO E INFRAESTRUCTURAS, 2013. Proxecto de Decreto polo que se revisa o Plan de Recuperación do Oso Pardo en Galicia. Xunta de Galicia, Santiago de Compostela, España.
COUTURIER, M.,1954. L’ours brun. Ed. Arthaud, Grenoble . 904 pp.
CRAIGHEAD, J. J., MITCHELL, J. A.,1987. Grizzly Bear, Ursus arctos. Pp. 515-556. En: Chapman, J. A., Feldhamer, G. A. (Eds.). Wild Mammals of North America . Biology, Management, andEconomics. The Johns Hopkins University Press, Baltimore.
CLEVENGER, A. P., PURROY, F. J. (1988). El oso en León. Servicio de Publicaciones. Universidad de León.
PURROY, F.J., 2008. Oso pardo –Ursus arctos. Enciclopedia virtual de los Vertebrados Españoles. Museo Nacional de Ciencias Naturales. Madrid.
1. Definición del problema.
El oso pardo (Ursus arctos) se distribuye por el hemisferio Norte, siendo su población de unos 200.000 ejemplares según la UICN. Es una especie que se adapta a diversos tipos de hábitats pero a la que sin embargo le afectan muy negativamente los cambios rápidos que el ser humano produce en su entorno, siendo especialmente sensible a la persecución directa a la que el hombre le ha sometido en los últimos siglos.
A nivel europeo está catalogado dentro del Anexo II de la Directiva 92/43 CEE, relativa a la Conservación de los Hábitats y de la Flora y Fauna Silvestres, lo que le incluye dentro de las “especies animales y vegetales de Interés Comunitario para cuya conservación es necesario designar Zonas Especiales de Conservación”. Además está incluida dentro del Anexo IV por la que se la considera dentro de las “especies animales y vegetales que requieren una protección estricta”. Así mismo está catalogada en el Anexo II del convenio de Berna como “especie estrictamente protegida”. Por su parte, a nivel nacional, el oso pardo es una especie catalogada como “En Peligro de Extinción”. La misma catalogación tiene en las Comunidades Autónomas las que está presente.
En la Península Ibérica existen dos poblaciones (figura 1)La pirenaica, formada por dos subpoblaciones que cuentan con un total de unos 30 ejemplares, ninguno de ellos autóctono, pues son procedentes de reintroducciones realizadas con individuos eslovenos o descendientes de éstos. Y la cantábrica, que está constituida también por dos subpoblaciones y sobre la que está destinado el presente proyecto de reintroducción.
Hasta principios del siglo XX, el oso pardo estaba presente en la mayor parte de las montañas que forman la Cordillera Cantábrica, incluso era frecuente en el noroeste peninsular, casi hasta la frontera portuguesa. La población osera quedó fragmentada en dos núcleos aislados (oriental y occidental) aproximadamente desde el año 1.976. Las dos poblaciones de oso cantábrico han seguido una evolución muy diferente en los últimos años. Así, la población oriental, que se localiza entre las provincias de Cantabria, Palencia y León, apenas ha aumentado en los últimos 20 años, contando en la actualidad con cuatro osas con seis oseznos. Por su parte, la población occidental, que se distribuye entre Asturias, Alto Sil Leonés y Ancares de León y Lugo, cuenta con un mínimo de 28 osas con 53 crías. Estos datos proceden del último censo realizado en la temporada 2012-2013, que está a punto de cerrarse en la presente primavera (figura 2), y que ha sido llevado a cabo por la Fundación Oso Pardo (FOP) en colaboración con la Fundación del Patrimonio Natural de Castilla y León junto con otros grupos locales.
El presente trabajo consistirá en el diseño de un plan de reintroducción de la subpoblación occidental, concretamente en el núcleo poblacional de los Ancares luguenses. Este territorio se encuentra incluido dentro Plan de Recuperación del oso pardo cantábrico que actualmente está llevando a cabo la Xunta de Galicia. El proyecto de reintroducción sería una medida que se complementaría con dicho plan, facilitando el logro de los objetivos.
2. Características destacables de la especie.
El conocimiento del comportamiento y la biología del oso pardo resultarán fundamentales para llevar a cabo el proyecto de reintroducción. A continuación se exponen los aspectos más importantes a tener en cuenta para ello.
Comportamiento y territorialidad
El oso pardo es de hábitos crepusculares y requiere amplios territorios donde desarrollar su actividad, pudiendo ser éstos de superficies muy variables, en función de la disponibilidad de recursos. La movilidad de los osos es muy elevada, pudiendo desplazarse 30 Km en un día sin dificultad (Clevenger, 1990). Esta enorme movilidad es debida a que no es una especie territorial, lo que le permite una mayor libertad de tránsito y una maximización de los recursos alimenticios (Craighead, Mitchell, 1987; Camarra, 1989; Clevenger, 1989).
Los osos cantábricos utilizan preferentemente bosques de haya, roble o abedul, y áreas de matorral, brezales y piornales, con masas forestales cercanas. Necesitan parajes tranquilos, alejados de poblaciones y carreteras. Generalmente aparecen en el rango de altitud entre los 1000 y los 1400 metros, donde son más frecuentes los bosques, y la actividad humana es menor (Clevenger et al., 1992).
Su dieta puede considerarse omnívora, aunque tiene clara preferencia por los vegetales. La dieta tiene una estacionalidad muy marcada, y se ajusta a los recursos tróficos más abundantes en cada época del año. Por su tipo de alimentación y la gran masa corporal que tienen, necesitan acumular grasas para pasar todo el invierno donde el alimento es escaso o inexistente. De esta forma, su actividad a lo largo del año se reduce a entre 9 y 10 meses (Clevenger y Purroy, 1988), aunque la actividad no cesa completamente durante el letargo, pudiendo salir de la osera en determinadas ocasiones.
Biología de la reproducción
El celo se produce desde el mes de mayo hasta finales de julio o agosto. Generalmente, un macho cubre a varias hembras, permaneciendo con cada una de ellas durante un corto período de tiempo. El número de crías por parto en oso cantábrico en la población occidental es de 2,09, con una tasa de supervivencia de los oseznos del 76,4 % (Campo et. al., 1984). Los partos se producen en la guarida de hibernación durante enero o febrero, y el grupo familiar no abandona la guarida hasta la llegada de la primavera. Generalmente la madre acompaña a las crías durante un año, hasta la primavera o verano siguientes a su nacimiento. A partir de los tres años pueden alcanzar la madurez sexual y se convierten en animales solitarios, e incluso agresivos durante el celo, cuando tanto machos como hembras pueden disputarse ferozmente la pareja. En el oso pardo (Couturier, 1954; Craighead y Mitchell, 1987; Camarra, 1989), casi la mitad de las hembras paren cada dos o tres años, ciclo que se ralentiza a medida que el ejemplar envejece. En condiciones normales, una hembra sólo puede lograr entre cuatro y cinco camadas a lo largo de su vida. Con más de veinte años de edad, su vida reproductiva termina.
En cuanto a la longevidad, la de los oso ibéricos está en torno a los 20-25 años (Clevenger, 1990), aumentando hasta los 30 para los individuos que viven en cautividad.
3. Tipo de restitución a realizar y justificación.
El lugar donde se va a llevar a cabo la actuación es un área histórica de existencia de oso pardo, por lo que estamos hablando de realizar una reintroducción. La justificación está clara: Se trata de una especie que antaño estaba ampliamente expandida y que poco a poco sus poblaciones se han visto fuertemente diezmadas, sufriendo un proceso de fragmentación que está poniendo en peligro su supervivencia. Sin embargo, en los últimos años estas poblaciones se están recuperando, apareciendo núcleos aislados donde hacía muchos años que no había presencia de individuos. Lo que se pretende es posibilitar la recolonización de un antiguo territorio que además está considerado como Área Potencial de distribución según el Plan de Recuperación llevado a cabo por la Xunta de Galicia. Este territorio está unido por el norte a una importante Área de Presencia con dificultad para que haya conectividad entre ambas zonas por la existencia de una infraestructura doble (la autopista A-6 y la carretera N-VI), que atraviesa esta Área Potencial de presencia. Además, con esta actuación se estaría creando una población que podría servir de conexión con un pequeño núcleo existente en la Sierra del Teleno, situada unos 20 Km al sudeste.
4. Determinación de objetivos.
La población mínima viable genéticamente de oso pardo es de 32 hembras independientes (Naves et. al 1999). Esta cifra es algo inferior a la del último censo de la subpoblación occidental, que presenta un total 21 hembras adultas con osos paridos. Esta cifra será mayor si le sumamos el número de hembras no paridas pero en todo caso no se preve que sea mucho más alta. Es por ello que conviene aumentar este número con el fin de estar fuera de riesgo de pérdida de variabilidad genética. Por otro lado debemos tener en cuenta que la superficie de la zona de reintroducción es relativamente pequeña para esta especie por lo que el número de individuos a reintroducir no debe ser elevado, aunque sí lo suficiente para formar un núcleo poblacional viable. Consideramos, por ello, que con reintroducir seis ejemplares (dos machos y cuatro hembras) se daría por cumplido el objetivo, pues obtendríamos una población capaz de reproducirse, servir como núcleo fuente desde el que se podrían colonizar nuevos territorios y hacer de puente conector entre las poblaciones del área de Presencia del norte, en Los Ancares, y el núcleo existente en la Sierra del Teleno.
Además, esta reintroducción serviría como ensayo piloto para el intento en el futuro de crear un proyecto de reintroducción en el corredor de unión entre las dos subpoblaciones cantábricas (la occidental y la oriental). Esta ambiciosa iniciativa requeriría un importante esfuerzo económico y técnico, pero sería de gran importancia para dar un gran impulso a la supervivencia y viabilidad a largo plazo de la especie en la Cordillera Cantábrica.
5. Selección de la localidad.
La zona donde se realizará la reintroducción se encuentra en el sudeste de la provincia de Lugo, adyacente al núcleo poblacional de Los Ancares, lindando con éste por el sur (figura 3). Esta zona constituye un Área Potencial de distribución de la especie incluida dentro del Plan de Recuperación establecido por la Xunta de Galicia (figura 4). Esta área se encuentra unida a un Área de Presencia y tiene una superficie de 31.851 ha.
Figura 3: Localización de la zona de actuación (círculo azul).
Figura 4: Zonificación del Plan de Recuperación de oso pardo (Xunta de Galicia).
Esta Área Potencial de distribución incluye los siguientes territorios (figura 5):
- Courel: incluye fundamentalmente el Courel Alto, abarcando 15.753 ha.
- Oribio: Incluye la Sierra de Oribio, localizada al noroeste de la zona potencial del Courel, con la que limita. Abarca una superficie de 6.019 ha.
- Corredor Ancares- Courel: incluye los territorios que unen un Área de Presencia de Ancares y las Áreas de Distribución Potencial de Courel y Oribio. Abarca una superficie total de 10.079 ha.
Figura 5: Territorios de la zona de reintroducción.
La inclusión de estos territorios dentro del Plan de Recuperación de la especie supone una garantía para la idoneidad de su elección. Así mismo, se trata de una zona escasamente poblada por el ser humano y con hábitats adecuados para la supervivencia de los individuos. Además es importante el hecho de que existen espacios naturales protegidos en zonas colindantes, lo cual es beneficioso para la preservación de los hábitats de zonas potenciales para su expansión (figura 4).
6. Análisis DAFO de la operación.
- Protección legal de la especie a nivel europeo, nacional y autonómico
- Localización de individuos en algunos lugares protegidos
- Existencia de planes de recuperación en las Comunidades Autónomas donde se encuentra
- Tendencia poblacional ascendente en la zona
- Existencia de instalaciones de Santo Adriano (Asturias) habilitadas para la cría en cautividad, así como disponibilidad de dos individuos hembras en edad reproductora
- Especie emblemática
- Apoyo social por parte de los habitantes
>7. Selección del material genético de partida: criterios.
El material genético de partida provendrá de dos puntos: 1º) Las cuatro hembras que se reintroducirán tendrán su origen en el seno del Proyecto de Manejo Reproductivo de Osos Pardos en Cautividad que está llevando a cabo la Fundación Oso de Asturias en el municipio asturiano de Proaza. 2º) Los dos machos que se traslocarán provendrán de la población de Ibias-Alto Sil, la que mayor número de osas reproductoras posee en la actualidad. Debido a ello, se reintroducirán/traslocarán individuos de dos poblaciones de la especie.
Figura 7. Lugares de proveniencia (Proaza, Asturias, las hembras e Ibias-Alto Sil, Asturias, los machos) y de destino (Sierra del Courel) de los osos que serán reintroducidos.
Los criterios que se siguen para escoger individuos de este proyecto son cinco:
1º) Las dos osas reproductoras del proyecto y los machos de la población de Ibias-Alto Sil forman parte, desde un punto de vista genético, de una de las tres únicas líneas evolutivas diferentes de oso pardo que existen en Europa.
2º) Se escogen hembras criadas en cautividad y machos para ser traslocados ya que el número de ejemplares de sexo femenino que se reintroducirá es mayor que el de machos, reduciéndose así el impacto en las poblaciones naturales de la especie.
3º) Sólo se realiza la traslocación de dos machos en libertad dado el reducido tamaño y el alto grado de amenaza de la población de oso pardo en la cornisa cantábrica.
4º) Los dos machos que se traslocarán provendrán de la población de Ibias-Alto Sil, la que mayor número de osas reproductoras posee en la actualidad, para que el impacto de la sustracción de estos dos individuos sea el menor posible si tenemos en cuenta el tamaño de todas las subpoblaciones de la especie en la cornisa cantábrica.
5º) Se escogen individuos de dos poblaciones diferentes para garantizar una mayor diversidad genética en la futura población que se vaya generando a raíz de la implementación de este proyecto.
8. Métodos de cultivo, cría, propagación, etc., necesarios.
Los métodos de cría de las osas que reintroduciremos en nuestra zona de actuación se describen en un Plan de Actuación que cuenta con dos fases:
1ª) Tendrá como objetivo probar la capacidad de las dos osas del Proyecto de Manejo Reproductivo de Osos Pardos en Cautividad para ser madres y sacar adelante a sus oseznos, para lo que se utilizará un macho semental de oso pardo proveniente de cautividad (concretamente del Parque de la Naturaleza de Cabárceno, Cantabria).
2ª) Busca la obtención de dos sucesivas camadas empleando semen obtenido de machos de ese linaje genético mediante inseminación artificial, en el supuesto de que esta técnica estuviera lo suficientemente desarrollada como para emplearla con expectativas de éxito.
Para las actividades de apoyo y asesoría científica y tecnológica del Proyecto de Manejo Reproductivo de Osos en Cautividad, la Fundación Oso de Asturias ha formalizado un contrato con el Grupo de Investigación de Técnicas de Reproducción Asistida de la Universidad de León (Itra-ULE).
Se pretenden realizar una serie de tareas que, de forma secuencial, son las siguientes:
1ª) Elaboración de un informe previo de las instalaciones actuales y de las necesidades previstas para la acción que se persigue, de los requerimientos de infraestructura y del manejo que el proyecto de cría en cautividad de las dos osas pardas autóctonas requiere.
2ª) Diseño de un protocolo de requisitos sanitarios y de otra índole que sirvan como garantía de selección del oso macho candidato que se pretende trasladar a las instalaciones que actualmente ocupan las dos osas objetivo del proyecto de cría en cautividad.
3ª) Asesoramiento y apoyo para el traslado de dicho macho.
4ª) Asesoramiento y apoyo en las tareas de introducción y socialización del macho con las hembras residentes en el recinto.
5ª) Asesoramiento y apoyo del manejo de la posible cubrición en condiciones de cautividad.
6ª) Asesoramiento y apoyo en todos aquellos aspectos técnicos que sean requeridos en el contexto del proyecto de reproducción en cautividad de las dos osas.
En cuanto a los métodos que se emplearán para la traslocación de los dos machos, se basan en la captura secuencial (un año un ejemplar y al año siguiente el otro) de los ejemplares empleando dardos somníferos para dormir al animal y así poder transportarlo hasta su futuro territorio.
9. Selección del tipo de individuo a utilizar en la restitución.
Los indivuduos que se escogerán para llevar a cabo la reintroducción de la especie en nuestras zonas objetivo serán maduros sexualmente, es decir, mayores de 3-5 años de edad. Estarán en proporción de dos hembras por cada macho debido al carácter polígamo de la especie donde un macho puede fecundar a varias hembras. Además, se escogerán individuos aparentemente fértiles y con buenas condiciones de salud.
10. Determinación del número de genotipos y del número de individuos.
Dada el pequeño tamaño del área de actuación de este proyecto el número de ejemplares que reintroduciremos se limitará a 6 con cuatro hembras y dos machos.
En cuanto a los genotipos empleados, al llevarse a cabo inseminaciones artificiales de las dos osas reproductoras del proyecto empleando semen obtenido de diversos machos de ese linaje se garantiza la variabilidad genética necesaria para evitar problemas derivados de una escasa diversidad genética futura.
En cuanto a las hembras, se introducirían cuatro genotipos en los que el padre es distinto y la madre se comparte para cada grupo de dos de los oseznos que se reintroducirán; para garantizar que el padre es distinto se requiere el parto de dos camadas consecutivas por madre.
En cuanto a los machos, sus genotipos serán diferentes entre sí y de los de las futuras osas reproductoras ya que provienen de otra subpoblación diferente.
11. Descripción del proceso de establecimiento de la población indicando las condiciones ambientales más adecuadas, los detalles del proceso y la preparación del medio necesarias.
El establecimiento de la nueva población se realizará en veranos sucesivos de manera que el primer año se realizará la reintroducción de un macho y dos hembras en tres jornadas consecutivas; primero se traslocará el macho debido a la mayor dificultad que entraña su captura y luego las hembras que serán liberadas en el mismo lugar. El mismo proceso se llevará a cabo dos o tres veranos después, dependiendo de cuando estén disponibles la tercera y cuarta oseznas nacidas dentro del Proyecto de Manejo Reproductivo de Osos Pardos en Cautividad citado.
Figura 8. Rutas por carretera que seguirán los machos (arriba) y las hembras (abajo) desde su lugar de origen hasta su lugar de suelta.
Se escoge la estación estival para trasladar a los animales ya que es durante el verano cuando las condiciones ambientales son más favorables y cuando la vegetación caducifolia permite una mayor ocultación de los osos pardos en las sierras donde se llevará a cabo la reintroducción. Además, en verano y otoño es cuando más alimento podrán encontrar los osos en su nuevo territorio y al reintroducirlos en esa época, los animales tendrán tiempo suficiente para escoger un lugar adecuado para su hibernación.
Para el traslado de los osos pardos se escogerán días no muy calurosos ya que los ejemplares hembra tendrán que recorrer en camión 209 km con unas aproximademente 4 horas de trayecto; se saldrá de Proaza a las 7:00 para realizar la suelta sobre las 11:00. En cuanto a los ejemplares macho, tendrán que recorrer cerca de 130 km con aproximadamente 2,5 horas de trayecto por lo que se intentará que también se realice el traslado a primera hora de la mañana.
Los osos se reintroducirán en un área de distribución potencial de la especie donde las características del ecosistema son propicias para la misma pero que presentan diferentes problemas que se deben solucionar antes de que se lleve a cabo la reintroducción. Las medidas que proponemos llevar a cabo se recogen en el Proyecto de Decreto por el que se revisa el Plan de Recuperación del Oso Pardo en Galicia. Son las siguientes:
1ª) Medidas para evitar la mortalidad no natural de los osos con una lucha constante contra las actividades de caza furtiva y con la prevención de la muerte accidental de los osos derivada del ejercicio de la caza.
2ª) Medidas enfocadas a la conservación y restauración del hábitat de la especie intentando incrementar la superficie de bosques de frondosas autóctonos con alto grado de madurez, diversidad estructural y específica. Dentro de estas medidas se realizarán desbroces para favorecer la regeneración natural de las masas forestales incipientes, la regeneración y conservación de sotos de castaño y la realización de repoblaciones forestales.
3ª) Mantenimiento de las condiciones de tranquilidad necesaria para el desarrollo del ciclo vital de la especie eliminando las actividades que impidan la consecución de dichas condiciones y regulándose el uso público.
4ª) Mejora de la conectividad de las áreas oseras de Galicia con el resto de la población occidental cantábrica realizándse un trabajo conjunto entre las autonomías de Galicia, Asturias y Castilla y León para identificar las principales barreras entre las poblaciones de la especie y así, posteriormente, eliminar dichas barreras.
5ª) Reducción de la conflictividad en los sectores oseros provocada por el daño causado por el oso pardo y otras especies realizándose pagos por daños.
12. Descripción del plan de monitorización y actuación a posteriori.
La monitorización se basará en un marcaje de los seis individuos reintroducidos para conocer en todo momento sus movimientos y las incidencias que puedan sufrir. De no existir percances, no se llevarían a cabo actuaciones pero de existir alguna incidencia (muerte de un ejemplar, por ejemplo) se valoraría la introducción de otro individuo del mismo sexo al año siguiente. Esto dependerá del estado de la población reintroducida de osos.
13. Referencias bibliográficas.